Microbiota y salud cardiovascular

Microbiota y salud cardiovascular

Pocas personas considerarían los probióticos como parte de una prescripción para la gente con enfermedades cardíacas, sin embargo, nuevas investigaciones sugieren que tal vez deberíamos considerarlos seriamente...

El papel de la microbiota intestinal no tenía mucha relevancia hasta hace unos años cuando su composición y relación con el huésped se vinculó con diversas enfermedades.

La microbiota intestinal afecta el equilibrio (homeostasis) energético y se correlaciona con la producción de inflamación sistémica, alteración metabólica y daño vascular. 

Los padecimientos cardiovasculares son la principal causa de muerte a nivel mundial.

La alteración en la relación simbiótica entre las bacterias intestinales y nosotros, promueve el desarrollo de enfermedades metabólicas, mediante la inflamación de bajo grado.

Nuestra microbiota incluye alrededor de 100,000'000,000 de bacterias de al menos 1.000 especies distintas.

Tomando en cuenta que el tracto gastrointestinal constituye la principal superficie de intercambio y comunicación entre el medio externo y el medio interno, estos microorganismos cumplen funciones metabólicas e inmunológicas de suma importancia

La microbiota intestinal (y los enterotipos -clasificación de las microbiotas en base a la composición de sus comunidades bacterianas-) está influenciada por factores como la genética, el estilo de vida, nuestra dieta y los medicamentos que consumimos, especialmente los antibióticos que afectan tanto a bacterias patógenas como benéficas.

La dieta es el principal componente modulador de la actividad bacteriana intestinal, los perfiles bacterianos son diferentes en omnívoros, carnívoros y herbívoros. Además, es un factor ambiental predominante sobre la genética; después de tan solo un día de una dieta alta en grasa y azúcar y baja en vegetales, cambia la composición.

La disbiosis es la alteración de la microbiota intestinal y su relación con el huésped. Se ha asociado con patologías como asma, fallo multiorgánico, cáncer de colon, enfermedad inflamatoria intestinal y más recientemente con enfermedad cardiovascular.

 

LA MICROBIOTA Y EL RIESGO CARDIOVASCULAR

 

Estudios científicos han confirmado el papel de la microbiota intestinal en la aterosclerosis.

(La aterosclerosis aparece cuando las placas de ateroma se acumulan en las paredes de las arterias).

Las enfermedades relacionadas con la aterosclerosis son la principal causa de muerte en los Estados Unidos.

La incidencia de eventos cardiovasculares ha aumentado, hasta llegar a ser la principal causa de muerte en el mundo.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) calcula el riesgo cardiovascular basado en factores como:

la presión arterial, diabetes y la dislipidemia.

 

La microbiota interactúa sobre éstos y otros factores y aumenta el riesgo cardiovascular por medio de diferentes mecanismos. Las acciones de la microbiota sobre el riesgo cardiovascular son:

 

  1. Promueve el aumento de grasa corporal y obesidad: la Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la obesidad como una acumulación anormal o excesiva de grasa. Es un estado crónico de inflamación, se considera como factor de riesgo para desarrollar síndrome metabólico e incremento en la morbimortalidad.

Se estima que las calorías derivadas de esta digestión bacteriana constituyen alrededor del 10% de la energía basal.

 

Por otra parte, entre los mecanismos implicados en el almacenamiento de calorías en forma de grasa se encuentran:

Incremento de ácidos grasos de cadena corta (AGCC) por medio del aumento en la fermentación de carbohidratos no digeribles.

Los AGCC se unen a receptores de células intestinales endocrinas que incrementan un péptido que retarda el tránsito intestinal, aumentando la absorción de nutrientes y los niveles de leptina (hormona relacionada con la obesidad).

Se inhibe el AMPK y se favorece la acumulación de AGCC en colon, hígado y adipocitos (celulas grasas).

Se favorece la velocidad de absorción de ácidos grasos y su depósito en músculo y tejido adiposo.

Morfología bacteriana: Se ha descrito una microbiota humana de “tipo obeso”, asociada a aumento del riesgo cardiovascular, que incrementa la relación Firmicutes/Bacteroidetes; lo que conduce a hidrólisis más eficiente de polisacáridos y mayor extracción de grasa. Además, disminuyen cepas como; Bacteroidetes, Clostridium coccoides, relacionadas con metabolismo de carbohidratos y excreción de ácidos grasos.

 

  1. Trimetilamina N-óxido (TMAO): es un metabolito proaterogénico y es un predictor significativo del riesgo de eventos cardiovasculares. Se sintetiza por las bacterias de las familias Clostridiaceae y Peptostreptococcaceae

El TMAO induce inflamación con la liberación de citocinas inflamatorias y desencadena el estrés oxidativo con la inhibición de la óxido nítrico sintasa endotelial.

Los niveles séricos de TMAO en ayunas se correlacionaron positivamente con el grosor de la íntima-media carotídea (cIMT), un marcador temprano de aterosclerosis, independientemente de otros marcadores de riesgo.

Además de enfermedad cardiovascular, el TMAO juega un papel en la enfermedad renal crónica y el cáncer colorrectal.

 

3.Toxinas urémicas: la microbiota intestinal contribuye a la generación de toxinas urémicas. En estados de función renal deteriorada, se acumulan e inducen una respuesta inflamatoria y aumento en la mortalidad.

Varios factores contribuyen a la disbiosis en pacientes con enfermedad renal, entre ellos: tránsito intestinal lento, absorción reducida de proteínas, menor ingesta de fibra dietética, tratamiento con hierro y uso frecuente de antibióticos.

 Las vías que relacionan las toxinas urémicas con el desarrollo de ECV son complejos, incluyen inflamación sistémica de bajo grado, estrés oxidativo, disfunción endotelial, modulación de las vías de señalización y metabolismo energético mitocondrial alterado.

 Además, la alteración de la microbiota se ha relacionado con un aumento de la producción de sulfato de indoxilo y sulfato de p-cresilo. Sus niveles séricos se correlacionan directamente con la aterosclerosis coronaria, fibrosis cardíaca, eventos trombóticos, fibrilación auricular, aumento de la rigidez vascular.

 

LA DIETOTERAPIA

La modulación de la composición de la microbiota intestinal a través de la intervención dietética representa un objetivo terapéutico prometedor. Actualmente, un estilo de vida saludable dando énfasis en una dieta balanceada es la principal herramienta terapéutica. Dependiendo del tipo de alimentos que se ingiera, se promoverá el crecimiento y desarrollo de una serie de bacterias intestinales, capaces de sintetizar sustancias específicas (Postbióticos).

 La dieta baja en proteína animal y alta en fibra, vegetales y almidones reduce la ingesta total de colina (carne roja y lácteos) y por ende la formación de TMAO, modifican las producciones de AGCC y retrasa la progresión de la enfermedad renal y atenúa el estrés oxidativo y la inflamación.

Asimismo, se ha probado el beneficio de la dieta mediterránea, basada en vinagres balsámicos, vinos tintos y aceites de oliva ya que incluyen sustancias que inhiben la formación de TMAO.

¿Qué son los probióticos y prebióticos?

 Los probióticos son microorganismos presentes en alimentos y aportan beneficios a la salud del huésped mediante una reducción de las toxinas, mejoran el equilibrio microbiano, la homeostasis de la glucosa, reducen el aumento de peso y la masa grasa.

 Los prebióticos forman parte de los llamados MACs (carbohidratos accesibles por la microbiota), las enzimas digestivas propias del huésped no pueden degradarlos, las bacterias lo transforman en compuestos asimilables.

Son alimentos que estimulan selectivamente el crecimiento y la actividad de las bacterias colonias.

Están compuestos por oligosacáridos o polisacáridos de cadena corta y son transformados por la microbiota en AGCC  Se correlacionan con una mayor tolerancia a la glucosa, mejor secreción de insulina, normalización de la inflamación, reducción de los niveles de lípidos y modulan la función inmunitaria.

Por tanto, la ingestión de prebióticos podría reducir la actividad lipogénica.

 Ciertas cepas probióticas, combinaciones de cepas o combinaciones de probióticos y prebióticos son efectivas para bajar los niveles de «colesterol malo» y reducir la inflamación.

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ISRAEL FERNANDEZ NUTRIÓLOGO COLABORADOR DE PAVIA

 

Fuentes:
Takeshi Kitai, W. H. Wilson Tang, Gut microbiota in cardiovacular disease and heart failure. Clin SciUS national library of medicine PMC,2018 Jan 16; 132(1): 85–91.
 
  1. H. Wilson Tang, Fredrik Backhed, Ulf Landmesser, Stanley L. HazenIntestinal. “Microbiota in Cardiovascular Health and Disease”. JACC State-of-the-Art Review PMC 2020 Apr 30. Apr 30; 73 (16)
 
W.H. Wilson Tang, Zeneng Wang, Bruce S. Levison, Robert A. Koeth, Earl B. Britt, Xiaoming Fu, Yuping Wu, and Stanley L. Hazen. “Intestinal Microbial Metabolism of Phosphatidylcholine and Cardiovascular Risk”. The New England Journal of Medicine, april 2018 vol. 368.

 

 

 

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